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Casa Mediterráneo: Presentación del libro ‘Las desigualdades mediterráneas, reto del siglo XXI’ (Catarata/FACM, 2020) con su autor, Ricard Pérez Casado

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FUENTE: CASA MEDITERRÁNEO

27.01.2022

Las inequidades existentes entre las distintas sociedades que conforman el espacio mediterráneo, así como las que se dan en el seno de cada país, sus orígenes, sus consecuencias y los desafíos que éstas plantean centran el análisis del libro ‘Las desigualdades mediterráneas, reto del siglo XXI’ (Catarata, 2020), publicado con el patrocinio de la Fundación Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo (FACM). Su autor, Ricard Pérez Casado, lo presentará el jueves 27 de enero a las 19:00 h. en la sede de Casa Mediterráneo. La charla, presencial, también podrá seguirse en streaming por la web y las redes sociales de la institución diplomática.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO ‘Las desigualdades mediterráneas, reto del siglo XXI’ (Catarata, 2020), publicado por Catarata Ed. y Fundación Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo (FACM).

La Ilustración situó la igualdad entre sus grandes principios, las religiones monoteístas la promulgaron frente a un dios y la Revolución Francesa la incorporó en su celebre tríada revolucionaria. Muchas de estas ideas tienen su origen en el espacio mediterráneo, donde la desigualdad causa y perpetúa muchos conflictos que afligen a sus sociedades. No sólo en sus territorios y países, sino también entre las diferentes capas sociales, ya se trate de desigualdad de género, económica y social, o las derivadas de las diferencias religiosas, lingüísticas o de los problemas del Medio Ambiente. La confluencia de desigualdades incrementa la violencia de los conflictos; tal es el caso, por ejemplo, del desatado entre las antiguas repúblicas yugoslavas. Con el fin de ahondar en los complejos temas que aborda este ensayo, escrito con un estilo ameno y accesible, mantuvimos una entrevista telefónica con su artífice.

Ricard Pérez Casado es licenciado en Ciencias Políticas y doctor en Historia Contemporánea, investigador y analista en asuntos económicos, sociales y políticos. Fue alcalde de Valencia entre 1979 y 1998, administrador de la Unión Europea en Mostar (Bosnia-Herzegovina) en 1996, diputado a las Cortes Generales por Valencia (2000-2004) y Presidente de la Comisión Delegada del Instituto Europeo del Mediterráneo (2004-2005). También ha trabajado en el ámbito de la consultoría económica y urbanística. Es coautor en diversas obras colectivas como ‘L’estructura econòmica del País Valencià’ (1970), ‘El País Valencià, 1931-1939′ (1974) o ‘Los cítricos en España’ (1974), entre otros. Ha publicado ‘Estudis i reflexions: el cas valencià’ (1983), ‘El miedo a la ciudad’ (1987), ‘Conflicte, tolerància i mediació ‘(1998) y ‘La Unión Europea. Historia de un éxito tras las catástrofes del siglo XX’ (2017). Ha colaborado en diversas revistas especializadas y periódicos (Serra dOr, El Temps, lEspill, Temas o El País) y actualmente lo hace en Levante-El Mercantil Valenciano. 

En primer lugar, ¿qué le impulsó a escribir este libro? ¿Había un vacío literario que ofreciera una panorámica amplia del espacio mediterráneo y de sus desigualdades?

La bibliografía sobre el Mediterráneo es inmensa, lo que ocurre es que suele tratarse de análisis parciales. Es decir, hay buenos estudios militares, sobre cuestiones de seguridad, de inmigración -excelentes los de Sami Naïr-… Sin embargo, que yo sepa, no había un ensayo que reuniera en un solo un texto el hecho de la desigualdad como elemento que aunque no es el único, justifica o contribuye a aclarar el por qué de muchos de los conflictos militares, entre generaciones, de género, derivados del cambio climático…

¿Y qué me motivó? Mi origen es mediterráneo, nací en Valencia, una ciudad mediterránea del lado europeo. Y luego, como responsable público en Valencia, impulsé la Mostra de Cinema del Mediterrani, encuentros de intelectuales, musicales, etc. Fuera de esa dedicación política, que duró diez años, en Barcelona presidí el Instituto Europeo del Mediterráneo y, designado por el Consejo de Ministros de la Unión Europea, fui administrador de Mostrar, en Bosnia, en las primeras elecciones democráticas que hubo después de las sucesivas guerras. Es decir, soy un mediterráneo convencido. 

En el actual mundo globalizado en el que vivimos, además de por una cuestión ética, el bienestar de nuestros vecinos mediterráneos afecta directamente al bienestar de las sociedades europeas. Sin embargo, usted lamenta en su libro que desde Europa se haya apostado por la seguridad, dejando de lado otros factores que además inciden en ella, como son el acceso a la educación y la sanidad, la falta de perspectivas laborales, la igualdad de género, etc. ¿Estas carencias provocan, agravan y perpetúan conflictos? 

Sí, ésta es una de las visiones cortas de la Unión Europea, de la que también soy un convencido defensor. De hecho, en 2017 publiqué un libro con la Universidad de Valencia [‘La Unión Europea. Historia de un éxito tras las catástrofes del siglo XX’] sobre los 60 años de los Tratados de Roma que, por cierto, también avanzaba esa idea de que subordinar la UE a la estrategia militar y económica de Estados Unidos a veces lleva a malas consecuencias. Por ejemplo, la ampliación hacia el Este de la Unión Europea se está poniendo de relieve estos días en el caso de Ucrania, y sin embargo, se ha abandonado relativamente el esfuerzo dedicado a nuestros vecinos del Norte de África, del Magreb al Mashrek.

La Unión por el Mediterráneo no deja de ser una buena idea y una buena intención, pero no está dotada de los medios, como usted me preguntaba, en materia de educación, igualdad de género, mercado de trabajo… Y ahora se añade además la crisis climática al sur de este espacio, que va empujando a la población a migrar hacia el norte. Estas migraciones han sido entendidas en nuestro lado como problemas de seguridad, cuando resulta que seguimos necesitando a los migrantes para trabajar en lo que no quieren nuestros paisanos o en lo que no pueden porque la población del norte ha envejecido muy rápidamente y no está en condiciones de aceptar ciertos trabajos duros o sofisticados. En definitiva, esas desigualdades y esa desatención a nuestros vecinos de la otra orilla y de las otras dos -Turquía, Líbano, Siria, Egipto- no son una buena noticia para los mediterráneos europeos.

¿Qué consecuencias puede tener ese desequilibrio demográfico ya patente, con una población en el norte del Mediterráneo cada vez más envejecida y una creciente población joven en el Norte de África y el Este del Mare Nostrum? 

En la práctica, las poblaciones envejecidas del norte requieren de esa sustitución de los más jóvenes de la otra orilla por varios factores: primero, por el relevo generacional y para evitar el despoblamiento, que es acelerado; segundo, incluso para cuidarnos, hablo desde una edad que no es provecta, pero que ya pasa de los setenta. Pese a todas las dificultades, el nivel de preparación de nuestros vecinos del otro lado empieza a ser relativamente bueno y cualquier esfuerzo que lo mejore nos favorecería para que se ocuparan de muchos trabajos que nuestra población, por envejecimiento o incluso por falta de formación, no puede asumir. Es decir, nos necesitamos mutuamente; es algo que convendría entender. 

A todo ello se une el hecho de que estamos sometidos, a ambos lados, a presiones externas. Es lo que yo llamo “extraños en la habitación”. Hay una serie de intereses ajenos, que no son los de nuestras poblaciones. Me refiero a la presencia militar, realmente espectacular, no ya de Estados Unidos, que lleva 70 u 80 años, sino también de Rusia con sus bases en Siria, que se ha sumado a este mar pequeñito, que supone tan sólo el 4% de los mares y el 7% de las tierras emergidas, donde además ha asomado la nariz China.

China, de una manera bastante sigilosa, está tomando posiciones en diversos puertos del Mediterráneo. Me gustaría que incidiera en este fenómeno, algo desconocido para la población en general. 

Sí, lo han hecho y han aprendido en cabeza ajena. En vez de desplegar las flotas de militares, han desplegado el dinero, la Ruta de la Seda y la Franja y se han lanzando a la compra directa de puertos en el Pireo, de terminales en Valencia, en Barcelona, etcétera. Y ésa es una penetración silenciosa, como usted muy bien ha dicho, y no ofensiva porque, en principio, ¿qué más da que opere una empresa china que una local? Bueno, pues sí que importa, porque la decisión no está aquí, sino en Pekín. Y ésta es una diferencia importante. 

Además, China no sólo está actuando en el ámbito de las infraestructuras, sino también en el de las tierras agrícolas como reserva de alimentación o proveyendo en el norte de África, por ejemplo, en Argelia y en el antiguo Sahara Occidental, tierras de cultivo o materiales estratégicos, así como atendiendo a precio muy bajo la demanda de viviendas en Argelia o de infraestructuras en Egipto. Hay una anécdota que viene al caso: El tren que va de Nairobi a Mombasa, en el otro extremo de África, a los ingleses les costó varios años, a los chinos sólo uno y además el viaje dura diez horas menos. 

Son un sistema diferente, pero no dejan de ser “extraños en la habitación” mediterránea, un espacio ya de por sí bastante complicado, con media docena de alfabetos, 80 lenguas, 22 Estados, alguno de ellos fallido…

¿De los objetivos marcados en 1995 en el Proceso de Barcelona, que dio paso en 2008 a la Unión por el Mediterráneo (UpM), un proyecto en pro de la prosperidad y la paz en la región, qué balance haría, pasados más de 25 años desde entonces?

Quisiera ser menos pesimista o, al menos, ser un pesimista razonable. Se ha hecho lo que se ha podido y lo que se ha podido no es suficiente. Asistí a Barcelona+10 en octubre de 2005 como representante del IEMed [Instituto Europeo del Mediterráneo] y creo que no se ha dado voz suficiente a la sociedad civil. Y no me refiero a lo que entendemos a veces en España y en Valencia, a los empresarios y en ocasiones los sindicatos, sino a toda la sociedad civil en su conjunto. Aquí mismo tenemos un ejemplo. El libro está patrocinado y promovido por la Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo. Es una Organización No Gubernamental que tiene representación en los 21 o 22 países, según lo miremos, del Mediterráneo, en un montón de ciudades donde la gente se reúne bajo los principios de paz y cooperación, que no dejan de ser además los principios constitutivos de la Unión Europea. 

El desconocimiento aboca al rechazo hacia el otro y la consagración del estereotipo.

Esta fundación promueve acciones culturales que favorezcan el conocimiento y entendimiento mutuo entre los pueblos, algo que en su libro usted considera esencial para desterrar miedos infundados, el rechazo al inmigrante o el resurgimiento de movimientos populistas.

El desconocimiento aboca al rechazo hacia el otro y la consagración del estereotipo del moro, del negro… siempre con un matiz despectivo, pero también en el otro lado, al repudio del blanco colonialista por parte de individuos fundamentalistas y peligrosos. Yo sostengo en que ambas orillas, el Mediterráneo será femenino o no será. Es decir, la emancipación de la mujer y su papel protagonista en este lado han sido fundamentales para evitar, justamente lo que usted comentaba, la caída en el populismo. Esos populismos son antifeministas y, por lo tanto, desacreditan a la mitad de la población. 

Pero en el otro lado todavía queda camino por recorrer para la emancipación efectiva de la mujer de la tutela patriarcal, que es de naturaleza económica, social y sexual, desde todos los puntos de vista. En este contexto, promover el conocimiento resulta básico. ¿Cómo no vamos a conocer elementos de la cultura árabe cuando aquí, en nuestro territorio, estuvieron 800 años? Hasta 1238 o 1300 convivimos con una cultura del Islam que nos ha dejado una herencia descomunal, incluso en términos lingüísticos y de usos y costumbres. Es preciso conocer al otro y descartarlo de ser enemigo. ¿En Bosnia sabe lo que siempre decía?: Los turcos y los españoles tuvimos una discusión hace 500 años, pero en este momento ya no. Ahora a todos nos conviene fabricar coches, chips, mantener relaciones comerciales y que nuestros estudiantes Erasmus vayan también a Estambul. El intercambio entre universitarios es básico, ha sido el mayor éxito de la Unión Europea. Miles y miles de chicos y chicas de todos los países de Europa se han conocido entre sí. Yo propongo un Erasmus Mediterráneo. Por ejemplo, eso facilitaría que nuestros estudiantes fueran a Argel y que los argelinos vinieran a Alicante, con quienes hemos tenido una gran relación.

De hecho, en la provincia de Alicante hay una importante comunidad de pieds-noirs que retornaron a España a raíz de la Guerra de Independencia de Argelia. 

Tengo una anécdota al respecto. El segundo jefe de la división multinacional, un teniente general francés, que estaba bajo mi dirección política en Bosnia, se apellidaba Allemand. Le pregunté si en realidad su apellido era Alemany y, efectivamente, me dijo que sí, que su abuela era de Castell de Castells [municipio del norte de la provincia de Alicante]. Hay algo que nuestra gente no recuerda y es que no siempre la migración ha sido de sur a norte; también la ha habido de norte a sur. 

Una emigración, la española, que además no es tan lejana en el tiempo. 

Desde luego, hubo grandes flujos en el siglo XX. La madre del gran escritor Albert Camus era de Menorca y su apellido sigue presente en Onteniente [Alicante]. De hecho, en ‘La Peste’ o en ‘El primer hombre’ hay un momento en el que algún personaje habla valenciano.

Recuerdo que como presidente del IEMed tuve que ir bastantes veces a Argelia y organizamos una exposición de cerámica amazig o bereber. En el contexto del movimiento de independencia de la Kabilia tuve que ir a hablar con la Ministra de Cultura porque estuvieron a punto de impedir la exposición. Le dije que para mí Tipasa [ciudad costera argelina] no era un lugar lejano, sino que la había visto y leído en los libros de Camus. A partir de ese momento se facilitó todo. Y el Presidente de Gas Natural España, Pedro Duran i Farell, ¿sabe dónde está enterrado? En Tamanrasset. Tan enamorado estaba de Argelia que decidió que cuando muriera lo enterraran en el desierto.

Ricard Pérez Casado

Me gustaría que nos hablara de su etapa como administrador de la Unión Europea para Mostar en 1996. ¿Una guerra realmente acaba cuando se firman los acuerdos de paz?

No. La paz es la continuación de la guerra, pero por otro medio. Y ese medio es el diálogo y la discusión. La misión que me encargó la Unión Europea consistía en reconstruir lo obvio, es decir, el suministro de agua potable o los puentes, entre otras infraestructuras, una tarea sencilla al disponer de muy buenos ingenieros, que si hay dinero se consigue enseguida. Algo muy distinto a celebrar unas elecciones y reconciliar a la gente, que los Acuerdos de Dayton no ha logrado. De hecho, ayer por la tarde [por el 24 de enero] hablé con un amigo que tengo en Sarajevo. Cuando se firmaron los Acuerdos de Dayton se delimitaron espacios y no se puede usted imaginar lo demencial que es el mapa resultante. Entre otros, hay un corredor, denominado el “Pasillo de Brcko”, en el norte de Bosnia-Herzegovina. Ese pasillo tiene tres kilómetros de ancho y 50 de largo y sirve para unir las dos partes de la República Srpska, que es una de las entidades que forman Bosnia-Herzegovina. En vez de confeccionar una Constitución de los ciudadanos, que es lo que se hizo en Estados Unidos en el siglo XVIII y en nuestro país dos veces en el XX, la firmaron los pueblos, es decir, las etnias. Y no es lo mismo la ciudadanía que las etnias. El serbocroata quiere celebrar un referéndum para independizarse de Bosnia-Herzegovina en su parcela, que es la República Srpska. Esto evidencia que la paz lo único que consiguió es que no se mataran.

En la ciudad que administré y en su distrito, del tamaño de media provincia de Castellón, pero que no llegaba a 150.000 habitantes, había tres minorías, croatas, bosniacos y serbios, y otra aún más minoritaria compuesta por sefarditas. Nada más empezar la guerra casi todos los judíos pudieron salir, pero la mayoría de los serbios están enterrados en los parques de Mostar. Mis interlocutores eran un serbio, un croata y un musulmán. Han pasado 25 años desde entonces. La última vez que estuve fue justo antes de la pandemia, con motivo de la concesión de un premio muy bonito en Sarajevo a la Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo, y la reconciliación todavía es residual. Sí hay bosniacos partidarios de la reconciliación, también croatas, pero básicamente abunda la intolerancia a extremos impensables en un país como el nuestro. Allí las religiones son beligerantes. En la época en el que yo estuve, extremadamente beligerantes. 

No querría terminar esta entrevista sin preguntarle por las llamadas “Primaveras Árabes”. A su parecer, ¿qué calado han tenido en las sociedades civiles del Mediterráneo? Aunque la irrupción de la pandemia haya frenado las manifestaciones de protesta, ¿éstas proseguirán si la población no ve signos de bienestar en el horizonte? 

Las Primaveras Árabes, en el momento en el que movilizaron a la mujer pensé, y sigo pensando, que no tenían retroceso. Podrían sufrir parones -como el de la pandemia que nadie preveía-, reacciones duras como la de Tahir en Egipto… pero cuando se desencadena un movimiento ciudadano de esa magnitud es muy difícil que se olvide del todo. De hecho, los represores lo tienen muy presente, pero esos movimientos de base están ahí.

En Argel presencié un acontecimiento que me conmovió. Una manifestación integrada sobre todo por chicos jóvenes; era de las primeras y hacía calor. Las mujeres primero sacaron vasijas de agua para que se refrescaran los manifestantes y luego se pusieron a lanzar sus gritos típicos, tan emocionantes, y eso a los guardias los dejó pasivos. No sabían si golpear a los manifestantes, largarse o aplaudir. En ese momento el poder tuvo miedo y se vio obligado a cambiar algunas cosas, ciertos privilegios de los militares, en las empresas, etcétera. 

Evidentemente, la pandemia, la globalización y la presencia de “los ajenos en la habitación” han parado esos movimientos. En el caso Siria de forma muy cruel, con una guerra. Han provocado la emigración forzosa de millones de personas. Las cárceles en Egipto están llenas a rebosar. Libia es un Estado fallido, no existe… Pero ese movimiento de base no lo pueden detener. 

Cuando uno visita tranquilamente grandes ciudades como Casablanca, urbes que son nuestro alter ego en el otro lado del Mediterráneo, lo ve. Habrá más o menos velos, más o menos hiyabs [pañuelo que cubre la cabeza y el pecho], pero existe un movimiento de fondo de las mujeres. Por eso, en ese sentido, soy optimista.

Aunque su análisis ofrece una fotografía demoledora de las desigualdades existentes en el espacio mediterráneo, deja una puerta abierta a la esperanza. En esta línea, ¿qué papel pueden desempeñar las ciudades y la sociedad civil como palancas de cambio social?

Las grandes ciudades están siguiendo un proceso que podemos recordar en nuestras urbes de hace 70 años, como los experimentados en Elche, Alicante o Valencia. Miles de personas venidas del campo acabaron hacinadas en los barrios de la periferia. ¿Y qué pasó? Que los ciudadanos empezaron a reclamar agua potable, iluminación, transporte público… Eso mismo está pasando ahora ya en Casablanca, en Túnez y en otros muchos lugares. Esos fenómenos son los que me insuflan confianza y esperanza, unidos al imparable empuje de la mujer.

Casa Mediterráneo y FACM, unidas por el conocimiento de las culturas y sociedades del Mediterráneo

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Casa Mediterráneo firma un acuerdo marco de colaboración con la Fundación Asamblea de ciudadanos y ciudadanas del Mediterráneo (FACM)
La firma se ha efectuado por parte del Director General de Casa Mediterráneo, Andrés Perelló y por el presidente de FACM, Vicente Miguel Garcés Ramón.

Casa Mediterráneo ha sido el emplazamiento donde ambas instituciones han firmado este acuerdo para el desarrollo de actividades e iniciativas que contribuyan al encuentro entre países, instituciones y ciudades de la región mediterránea, y a la ciudadanía de todas las orillas mediterráneas. Otro punto fuerte de este acuerdo se centra en la realización de proyectos comunes de interés mutuo que promuevan un mayor conocimiento de las culturas y sociedades del Mediterráneo.

El intercambio de información, publicaciones y otros materiales de formación e investigación que permitan un mayor conocimiento de la sociedad, cultura y pueblos del mediterráneo, es otro de los aspectos contemplados en este acuerdo.
Andrés Perelló ha destacado que la institución está abierta a la ciudadanía y a las instituciones y fundaciones que tengan fines comunes con Casa Mediterráneo. “FACM ha demostrado la capacidad y los lazos de unión con el Mediterráneo para promover actividades conjuntas” ha señalado.

Una de las primeras actividades conjuntas será la presentación del libro ‘Desigualdades mediterráneas, reto del siglo XXI’ el próximo 27 de enero, publicación editada por la FACM, y Catarata, del que fuera alcalde de Valencia entre los años 1979-1989, Ricard Pérez Casado, miembro del Consejo consultivo de la FACM.

Felices fiestas – ¡ Firma nuestra carta constitutiva !

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Firma nuestra carta constitutiva.

FACM: hacia una comunidad de los pueblos del Mediterráneo.

Programa Mediterráneo RTVE: Entrevista al presidente de la FACM Vicent Garcés

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Hace unos pocos años que la Unión Por el Mediterráneo marcó el 28 de noviembre como fecha para “celebrar” el Día del Mediterráneo, aunque ahora el día deba funcionar para visualizar la situación de emergencia en las múltiples crisis que vive la zona. Analizamos estas emergencias con Isidro González, portavoz de la UPM y también con Vicent Garcés presidente de la Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo. Esta entrevista se enmarca en la síntesis de propuestas del IX encuentro de la FACM.

En La Ola, Irene Desumbila nos descubre el trabajo de Rubén Alonso, Antropoloops. Escuchamos la música de: Ebra-Qarawan; Las Libelu-Desde la Basura; Oscar Briz- Florentina Sunset; Burruezo+Bohemia Camerata-Homenaje to Fayruz; Nakani Kanté-N’Masé; El Diluvi-Anima Blanca; Antropoloops-Mix Nostrum; La Banda Morisca- En toito te encuentro.

Escuchar el programa

27.11.2021: II Congrés mediterrani: música y ciència

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27.11.2021.  II Congrés Mediterrani “Música i Ciència” amb el tema principal: “Música i ciència al mercat actual: desenvolupament econòmic i producció. Hi ha cabuda per a una diplomàcia científica i musical?”. El resultat d’una reflexió comuna entre especialistes dels mons de la ciència i la música s’espera que siga un text interinstitucional i internacional i multilingüe amb propostes d’acció i solució a la problemàtica recentment plantejada que ha motivat la realització de la present activitat.

Els resultats  a obtindre son els seguents:

1. Contribuir al desenvolupament econòmic de la ciutadania a través de la música i la ciència.

2. Establir una regulació rigorosa sobre l’actuació d’una diplomàcia científica i musical.

3. Investigar les opcions de finançament públic o privat per a la música i la ciència.

En aquest cas, els objectius s’han aconsegut amb la selección de ponents en aquesta primera edició de7 països de la Mediterrània:

. Bòsnia i Hercegovina

· Espanya

· Xipre

· Palestina

· Egipte

· Marroc

· Algèria

El Congés està organitzat per la Fundació Assemblea de Ciutadans i Ciutadanes de la Mediterrània (FACM) amb el suport de l ́Institut Valencià de Cultura. L’activitat està coordinada des del cercle ACM de Sarajevo i la Fundació MAAK, i el cercle de València (co-gestió de coordinació i tasques de difusió de les bases del concurs). Compte amb el patrocini institucional de Mostra Viva del Mediterrani, l’Ajuntament de València, les Universitats de València i Sarajevo (co-gestió en facilitació d’espais i perfils d’experts/tes i alumnat participant), l’Institut Interuniversitari López Piñero i la col·laboració de diferents institucions públiques i privades, així com acadèmiques, totes en co-gestió en difusió de bases de concurs i facilitació de perfils d’experts i expertes per participar-hi, els noms
dels quals es faran públics properament.

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SESSIÓ MATINAL

 

SESSIÓ VESPERTINA

Conclusiones de las Ágoras del IX Encuentro de la Fundación ACM

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Leer las conclusiones y propuestas presentadas en el marco del IX Encuentro de la Fundación ACM: “De un Mediterráneo dividido a un Mediterráneo compartido: una década de resistencia ciudadana”.

Las conclusiones se presentan de forma correlativa correspondiendo a las 4 ágoras.

LEER EL DOCUMENTO

 

Declaración del Consejo consultivo de la FACM: La FACM apela a la resistencia ciudadana para hacer frente a las múltiples emergencias que sufren los pueblos del Mediterráneo

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Declaración del Consejo Consultivo

Emitido en la Asamblea General de la IX Reunión de la FACM –

Tras 10 años de activismo ciudadano de los círculos ACM y su Fundación, el Consejo Asesor de la FACM

Expresa

Su profunda preocupación por la grave crisis que atraviesan los países del área mediterránea.

Constata

– La desestabilización del Mediterráneo debido a la persistencia y el resurgimiento de conflictos en casi todos los países del Mediterráneo.

– La impotencia de los Estados y de las organizaciones internacionales y regionales, que tienen la misión de resolver los problemas de la zona mediterránea y de los países vecinos (Sahel, Oriente Medio, etc.);

– Que los levantamientos populares de 2010-2011 contra los regímenes autoritarios en el sur y el este del Mediterráneo, que propiciaron la transformación democrática y la justicia social, han terminado en su mayor parte en un punto muerto. Túnez, donde se iniciaron las revueltas y el único país que ha continuado su proceso democrático, se encuentra hoy en una situación extremadamente preocupante con la instauración de un régimen de excepción y la congelación de su parlamento electo. El Consejo expresa su profunda preocupación y pide que se vuelvan a establecer mecanismos democráticos.

-La desestabilización de los países de la ribera nororiental de la cuenca mediterránea, cuyos ciudadanos han mostrado su fuerte deseo de integración europea. La situación en

Bosnia-Herzegovina se ha deteriorado y requiere una reacción inmediata para detener el peligro de volver a la guerra, la división étnica y la destrucción de las instituciones del Estado.

Recalca

– El aumento de los flujos migratorios mortales, con total indiferencia por parte de los Estados de acogida.

-La evidente violación de los derechos humanos en los campos de refugiados de Libia, y en toda la zona del Mediterráneo.

– La supresión, y a veces la criminalización, de la mayoría de las organizaciones humanitarias, ante la incapacidad de Europa de elaborar una política creíble en la materia.

– El nefasto aumento de los efectos del cambio climático en el área mediterránea: la devastación de las costas y los territorios como consecuencia de los fenómenos extremos.

– La progresión de la desertización en las tres orillas, que conlleva una importante disminución de las reservas de agua, se suma a los conflictos latentes de las “guerras del agua”.

-La transformación de la fauna marina y terrestre y de los cultivos agroalimentarios y la desestabilización del hábitat de las especies animales que ahora invaden las ciudades y provocan la proliferación de virus desconocidos para la ciencia;

– El aumento de las desigualdades económicas y sociales en casi todos los países de la zona, agravado por la crisis sanitaria de Covid-19 y sus consecuencias políticas, sobre todo en lo que respecta a la distribución de las vacunas y a la propiedad de las patentes en manos de los países más ricos según la lógica del beneficio, estas desigualdades han aumentado en el seno de las sociedades durante una crisis que ha creado nuevos ricos y, sobre todo, nuevos pobres.

– El aumento del riesgo de trastornos mentales, depresión personal y colectiva, ligado a las múltiples crisis que afectan actualmente a las sociedades del área mediterránea.

– El deterioro de los intercambios, sobre todo a nivel cultural, sanitario y de formación de los jóvenes, tras el colapso de la solidaridad entre los Estados Norte/Norte, Sur/Sur, Norte/Sur y Este/Oeste.

– El auge de los regímenes populistas en Europa, la negación de los derechos humanos, de la libre información y de la libertad de expresión, el levantamiento de muros y fronteras de alambre de espino, la persistencia de dictaduras y “democracias” autoritarias en la mayoría de los países del sur y del este.

– La exclusión de algunos países de los retos de la globalización y la modernización, amplificada por la distribución desigual de los bienes culturales y los recursos tecnológicos e informáticos.

Denuncia

– La persistencia y el agravamiento de la discriminación contra las mujeres, los niños, los ancianos y los extranjeros en particular: en el trabajo, en el acceso al empleo, en la educación, en el derecho, en la justicia, en la salud y en el plano intergeneracional.

-El peligro para la diversidad cultural y lingüística.

– La violencia sin precedentes que sufren las poblaciones migrantes incluso en los llamados países democráticos y el peligro que corren las sociedades multiculturales.

– La corrupción rampante en la gestión de las políticas y los negocios nacionales, y la infiltración del crimen organizado, especialmente durante la pandemia;

– El deterioro de las prácticas democráticas en muchos países del mundo, incluido el Mediterráneo.

 

Afirma

-La función de la FACM como expresión de la resistencia ciudadana a través de sus círculos en 19 países mediterráneos y 29 ciudades euro mediterráneas, mediante acciones de formación de jóvenes, promoción de encuentros culturales, difusión de información contrastada, diálogo, inclusión de las diversidades, cooperación, asociaciones y voluntad sostenida de llamar la atención de los organismos estatales, regionales e internacionales sobre los múltiples problemas del Mediterráneo, a través de la participación activa en encuentros internacionales, publicaciones, difusión y estímulo de los debates sobre las cuestiones más críticas;

-La necesidad de resolver los conflictos de forma pacífica, mediante el diálogo, el reconocimiento del otro y la defensa de los Derechos Humanos.

-La necesidad crucial de políticas públicas que combatan la desigualdad y promuevan la justicia social.

-Su voluntad de contribuir a la visibilidad de las minorías culturales, lingüísticas, de género o de discapacidad en todas sus formas en el Mediterráneo.

-La esperanza en el ser humano, en la difusión de una ciudadanía cada vez más consciente y en los avances tecnocientíficos al servicio de los individuos y las sociedades.

 

Propone

-Prestar la máxima atención a las jóvenes generaciones a través de acciones concretas de las instituciones de las sociedades civiles de los Estados en el ámbito de la formación, los intercambios culturales, la identificación de oportunidades de trabajo y formación en los ámbitos de la ciencia, la tecnología, la informática, la salud, la agroalimentación, la protección del medio ambiente y la naturaleza, la investigación de fuentes de energía alternativas, etc.

– La promoción de proyectos conjuntos para la creación de pequeñas empresas para jóvenes en los sectores indicados.

– En los últimos años, la FACM ha incrementado sus esfuerzos y su apertura hacia la juventud mediterránea. Constatando el impacto positivo de este enfoque, la FACM se compromete a acentuar su acción en favor de los jóvenes, incluyéndolos aún más en los círculos y órganos de trabajo de la Fundación, participando en la estructuración de un órgano de representación de la juventud en el Mediterráneo, influyendo en las políticas públicas que les sean favorables y desarrollando proyectos que los asocien.

-El mantenimiento y la ampliación de la colaboración entre los círculos ciudadanos de la Fundación ACM y con otras estructuras euro mediterráneas y regionales.

Desea

-Una nueva solidaridad entre los Estados y sus ciudadanos, traducida en acciones concretas como la distribución inmediata de vacunas a los países necesitados y la liberación de la propiedad de las patentes.

-La implicación de los organismos internacionales y regionales dedicados al Mediterráneo, así como de las instituciones de la sociedad civil de todos los países mediterráneos, en la urgente necesidad de un compromiso fuerte y unido para invertir una tendencia muy destructiva y degradante para nuestro mar común y avanzar en la construcción de la paz.

  A modo de conclusión

“La Fundación ACM y toda su red seguirán trabajando por una comunidad de pueblos mediterráneos que garantice la paz, el respeto a la diversidad, la convivencia y la libertad y la libertad de expresión en la región. Así como el respeto fundamental a la voz de los ciudadanos. Junto a las redes parlamentarias y municipales existentes, sería necesario articular un órgano común que, junto a la sociedad civil, promueva el avance hacia esta comunidad mediterránea de pueblos”.

La FACM apela a la resistencia ciudadana para hacer frente a las múltiples emergencias que sufren los pueblos del Mediterráneo,

València 14 de noviembre de 2021

La Fundación ACM llama a la resistencia ciudadana para hacer frente a las múltiples emergencias que sufren los pueblos del Mediterráneo

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IX ENCUENTRO DE LA FUNDACIÓN ASAMBLEA DE CIUDADANOS Y CIUDADANAS DEL MEDITERRÁNEO (FACM) EN VALÈNCIA DEL 11 AL 14 DE NOVIEMBRE, 2021

La Fundación Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo (FACM) ha celebrado, entre el 11 y el 14 de noviembre, su IX Encuentro en València, poniendo en el centro de la agenda política internacional la situación de millones de ciudadanos y ciudadanas en el Mediterráneo, una década después de las denominadas “Primaveras árabes”.  Las propuestas de esta cita, en la que han participado ciudadanos y ciudadanas de una veintena de países mediterráneos, serán ampliamente difundidas entre las principales instituciones euromediterráneas.

En esta ocasión, bajo el título ‘De un Mediterráneo dividido a un Mediterráneo compartido: una década de resistencia ciudadana’ se ha planteado un gran debate interdisciplinar sobre la situación que viven los diferentes países del Mediterráneo. Los participantes junto con especialistas, instituciones públicas y sociedad civil hicieron un balance de los movimientos ciudadanos que denominamos “primaveras mediterráneas” y su intento de avanzar hacia sociedades más justas, democráticas, sostenibles y cohesionadas. También se han contemplado las nuevas perspectivas derivadas de la pandemia Covid-19 y sus negativos efectos sobre la población, la economía y la sociedad.

 

El evento ha ofrecido un espacio de diálogo y reflexión donde, en medio de un incremento de la inestabilidad y de las desigualdades en la zona, se han hecho propuestas sobre la solidaridad ciudadana practicada en el marco de la Covid-19. Se ha resaltado la urgencia de una cooperación eficaz entre las instituciones públicas representativas y la ciudadanía para prevenir el discurso del odio, así como para facilitar la transición agroalimentaria y energética hacia sistemas más sostenibles. El ex-diputado europeo Vicent Garces, presidente de la Fundación ACM, señaló que “los levantamientos populares de 2010-2011 contra los regímenes autoritarios del sur y este del Mediterráneo, fueron portadores de transformación democrática y justicia social, pero lamentablemente han terminado en su mayor parte en un callejón sin salida.  Este Encuentro, 10 años después, renueva la necesaria esperanza transformadora de la ciudadania”.

El IX Encuentro de la FACM contó en la sesión de apertura, que tuvo lugar en la Facultad de Ciencias Sociales de la UV,  con la participación de Joan Ribó, Alcalde de València; Joan Calabuig, Secretario autonómico para la Unión Europea y Relaciones Externas de la Generalitat Valenciana; Sergio Piazzi, Secretario General de la Asamblea Parlamentaria del Mediterráneo (APM); Josep Canals, Secretario General de la Red de ciudades mediterráneas Medcités; Blanca Moreno-Dodson, Directora del Centro para la Integración Mediterránea (CMI);  Ioannis Vardakastanis, Presidente de la Euromed Follow-Up del Comité Económico y Social Europeo (CESE);  Christophe Rouillon, Representante de la Asamblea Regional y Local Euromediterránea (ARLEM) del Comité Europeo de Regiones, y de Albert Moncusí, Decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de València. El Alcalde Ribó remarcó que en València “la FACM celebró su primer Encuentro hace ya diez años y aquí volvemos a reencontrarnos en un momento crucial para la humanidad. Un momento en el que la solidaridad y la colaboración entre los pueblos se han revelado como las únicas herramientas útiles ante los grandes retos de la región mediterránea frente a la emergencia climática y también ante el preocupante aumento de los delitos de odio. Blanca Moreno-Dodson, la directora del Centro para la Integración Mediterránea que opera bajo el paraguas de Naciones Unidas y con el que la FACM tiene un acuerdo de colaboración, señaló que “ a pesar del incremento de desigualdades en el Mediterráneo, hay que ver la pandemia como una oportunidad para el cambio”, haciendo referencia a  cómo las cadenas regionales de valor se han revelado útiles ante la dificultad de importar y exportar, señalando así, que es crucial invertir en agricultura para sostener nuestros ecosistemas pero también para la seguridad alimentaria.

El análisis de la situación actual de guerra e inestabilidad que atraviesan algunos países del Mediterráneo y el papel de la ciudadanía en el X aniversario de las “Primaveras árabes” contó con la presencia de figuras intelectuales, académicas  y sociales destacadas como el politólogo franco-sirio, Salam Kawakibi; el diplomático palestino Hassan Al Balawi; de la activista  Virginie Lafèvre, representando a la entidad AMEL del Líbano, volcada en el trabajo de inclusión de las personas refugiadas; la feminista marroquí Touria El Oumri; el presidente del Centro Internacional para la Paz de Sarajevo, Ibrahim Spahic; el analista y experto en Oriente Próximo, Sébastien Boussois; la periodista experta en el Mediterráneo, Lola Bañon; el presidente del Centro de Estudios Internacionales del Mediterráneo de Túnez, Ahmed Driss, entre otros.  Además de las conclusiones y propuestas del IX Encuentro que se harán públicas próximamente, el Consejo Consultivo de la Fundacion ACM señaló que “Túnez, donde habían comenzado los levantamientos y el único país que ha continuado su proceso democrático, se encuentra hoy en una situación sumamente preocupante con el establecimiento de un régimen autoritario y la suspensión de su Parlamento electo.” Del mismo modo ha advertido el Consejo Consultivo de la FACM sobre la “desestabilización de los países de la ribera noreste de la cuenca mediterránea, cuyos ciudadanos han mostrado una fuerte voluntad de integración europea. La situación en Bosnia y Herzegovina se ha deteriorado y requiere una reacción inmediata para detener el peligro de una vuelta a la guerra, la división étnica y la destrucción de las instituciones estatales”. La declaración señala que “la FACM llama a la resistencia ciudadana para hacer frente a las múltiples emergencias que sufren los pueblos del Mediterráneo”.

Las ediciones pasadas de los Encuentros de la Fundación ACM se han celebrado en València (2010), Túnez (2011), Volos/Grecia (2012), Estambul (2013), Marsella (2014), Tirana (2015), Casablanca (2017) y Barcelona (2019). En todos ellos la FACM promueve el diálogo, la propuesta y la acción ciudadana, fomentando los valores democráticos de libertad, paz y respeto a la diversidad, así como la responsabilidad ambiental en el Mediterráneo.

 

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