Declaración del Consejo consultivo de la FACM: La FACM apela a la resistencia ciudadana para hacer frente a las múltiples emergencias que sufren los pueblos del Mediterráneo

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Declaración del Consejo Consultivo

Emitido en la Asamblea General de la IX Reunión de la FACM –

Tras 10 años de activismo ciudadano de los círculos ACM y su Fundación, el Consejo Asesor de la FACM

Expresa

Su profunda preocupación por la grave crisis que atraviesan los países del área mediterránea.

Constata

– La desestabilización del Mediterráneo debido a la persistencia y el resurgimiento de conflictos en casi todos los países del Mediterráneo.

– La impotencia de los Estados y de las organizaciones internacionales y regionales, que tienen la misión de resolver los problemas de la zona mediterránea y de los países vecinos (Sahel, Oriente Medio, etc.);

– Que los levantamientos populares de 2010-2011 contra los regímenes autoritarios en el sur y el este del Mediterráneo, que propiciaron la transformación democrática y la justicia social, han terminado en su mayor parte en un punto muerto. Túnez, donde se iniciaron las revueltas y el único país que ha continuado su proceso democrático, se encuentra hoy en una situación extremadamente preocupante con la instauración de un régimen de excepción y la congelación de su parlamento electo. El Consejo expresa su profunda preocupación y pide que se vuelvan a establecer mecanismos democráticos.

-La desestabilización de los países de la ribera nororiental de la cuenca mediterránea, cuyos ciudadanos han mostrado su fuerte deseo de integración europea. La situación en

Bosnia-Herzegovina se ha deteriorado y requiere una reacción inmediata para detener el peligro de volver a la guerra, la división étnica y la destrucción de las instituciones del Estado.

Recalca

– El aumento de los flujos migratorios mortales, con total indiferencia por parte de los Estados de acogida.

-La evidente violación de los derechos humanos en los campos de refugiados de Libia, y en toda la zona del Mediterráneo.

– La supresión, y a veces la criminalización, de la mayoría de las organizaciones humanitarias, ante la incapacidad de Europa de elaborar una política creíble en la materia.

– El nefasto aumento de los efectos del cambio climático en el área mediterránea: la devastación de las costas y los territorios como consecuencia de los fenómenos extremos.

– La progresión de la desertización en las tres orillas, que conlleva una importante disminución de las reservas de agua, se suma a los conflictos latentes de las “guerras del agua”.

-La transformación de la fauna marina y terrestre y de los cultivos agroalimentarios y la desestabilización del hábitat de las especies animales que ahora invaden las ciudades y provocan la proliferación de virus desconocidos para la ciencia;

– El aumento de las desigualdades económicas y sociales en casi todos los países de la zona, agravado por la crisis sanitaria de Covid-19 y sus consecuencias políticas, sobre todo en lo que respecta a la distribución de las vacunas y a la propiedad de las patentes en manos de los países más ricos según la lógica del beneficio, estas desigualdades han aumentado en el seno de las sociedades durante una crisis que ha creado nuevos ricos y, sobre todo, nuevos pobres.

– El aumento del riesgo de trastornos mentales, depresión personal y colectiva, ligado a las múltiples crisis que afectan actualmente a las sociedades del área mediterránea.

– El deterioro de los intercambios, sobre todo a nivel cultural, sanitario y de formación de los jóvenes, tras el colapso de la solidaridad entre los Estados Norte/Norte, Sur/Sur, Norte/Sur y Este/Oeste.

– El auge de los regímenes populistas en Europa, la negación de los derechos humanos, de la libre información y de la libertad de expresión, el levantamiento de muros y fronteras de alambre de espino, la persistencia de dictaduras y “democracias” autoritarias en la mayoría de los países del sur y del este.

– La exclusión de algunos países de los retos de la globalización y la modernización, amplificada por la distribución desigual de los bienes culturales y los recursos tecnológicos e informáticos.

Denuncia

– La persistencia y el agravamiento de la discriminación contra las mujeres, los niños, los ancianos y los extranjeros en particular: en el trabajo, en el acceso al empleo, en la educación, en el derecho, en la justicia, en la salud y en el plano intergeneracional.

-El peligro para la diversidad cultural y lingüística.

– La violencia sin precedentes que sufren las poblaciones migrantes incluso en los llamados países democráticos y el peligro que corren las sociedades multiculturales.

– La corrupción rampante en la gestión de las políticas y los negocios nacionales, y la infiltración del crimen organizado, especialmente durante la pandemia;

– El deterioro de las prácticas democráticas en muchos países del mundo, incluido el Mediterráneo.

 

Afirma

-La función de la FACM como expresión de la resistencia ciudadana a través de sus círculos en 19 países mediterráneos y 29 ciudades euro mediterráneas, mediante acciones de formación de jóvenes, promoción de encuentros culturales, difusión de información contrastada, diálogo, inclusión de las diversidades, cooperación, asociaciones y voluntad sostenida de llamar la atención de los organismos estatales, regionales e internacionales sobre los múltiples problemas del Mediterráneo, a través de la participación activa en encuentros internacionales, publicaciones, difusión y estímulo de los debates sobre las cuestiones más críticas;

-La necesidad de resolver los conflictos de forma pacífica, mediante el diálogo, el reconocimiento del otro y la defensa de los Derechos Humanos.

-La necesidad crucial de políticas públicas que combatan la desigualdad y promuevan la justicia social.

-Su voluntad de contribuir a la visibilidad de las minorías culturales, lingüísticas, de género o de discapacidad en todas sus formas en el Mediterráneo.

-La esperanza en el ser humano, en la difusión de una ciudadanía cada vez más consciente y en los avances tecnocientíficos al servicio de los individuos y las sociedades.

 

Propone

-Prestar la máxima atención a las jóvenes generaciones a través de acciones concretas de las instituciones de las sociedades civiles de los Estados en el ámbito de la formación, los intercambios culturales, la identificación de oportunidades de trabajo y formación en los ámbitos de la ciencia, la tecnología, la informática, la salud, la agroalimentación, la protección del medio ambiente y la naturaleza, la investigación de fuentes de energía alternativas, etc.

– La promoción de proyectos conjuntos para la creación de pequeñas empresas para jóvenes en los sectores indicados.

– En los últimos años, la FACM ha incrementado sus esfuerzos y su apertura hacia la juventud mediterránea. Constatando el impacto positivo de este enfoque, la FACM se compromete a acentuar su acción en favor de los jóvenes, incluyéndolos aún más en los círculos y órganos de trabajo de la Fundación, participando en la estructuración de un órgano de representación de la juventud en el Mediterráneo, influyendo en las políticas públicas que les sean favorables y desarrollando proyectos que los asocien.

-El mantenimiento y la ampliación de la colaboración entre los círculos ciudadanos de la Fundación ACM y con otras estructuras euro mediterráneas y regionales.

Desea

-Una nueva solidaridad entre los Estados y sus ciudadanos, traducida en acciones concretas como la distribución inmediata de vacunas a los países necesitados y la liberación de la propiedad de las patentes.

-La implicación de los organismos internacionales y regionales dedicados al Mediterráneo, así como de las instituciones de la sociedad civil de todos los países mediterráneos, en la urgente necesidad de un compromiso fuerte y unido para invertir una tendencia muy destructiva y degradante para nuestro mar común y avanzar en la construcción de la paz.

  A modo de conclusión

“La Fundación ACM y toda su red seguirán trabajando por una comunidad de pueblos mediterráneos que garantice la paz, el respeto a la diversidad, la convivencia y la libertad y la libertad de expresión en la región. Así como el respeto fundamental a la voz de los ciudadanos. Junto a las redes parlamentarias y municipales existentes, sería necesario articular un órgano común que, junto a la sociedad civil, promueva el avance hacia esta comunidad mediterránea de pueblos”.

La FACM apela a la resistencia ciudadana para hacer frente a las múltiples emergencias que sufren los pueblos del Mediterráneo,

València 14 de noviembre de 2021