Declaración del Consejo Consultivo de la FACM «MEDITERRÁNEO: ¿DÓNDE ESTÁ LA UNIÓN EUROPEA? »

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Declaración del Consejo Consultivo de la FACM

València, 13 de mayo de 2021

«MEDITERRÁNEO: ¿DÓNDE ESTÁ LA UNIÓN EUROPEA? »

El 25 aniversario del Proceso de Barcelona coincidió con la gran perturbación provocada por la COVID-19 y la urgente necesidad de cooperación, fortalecimiento de la integración regional y del multilateralismo.

En este triste décimo aniversario de la «primavera árabe», el Consejo Consultivo de la Fundación ACM (Fundación Asamblea de Ciudadanos y Ciudadanas del Mediterráneo) sigue preocupado por los enormes problemas que sigue sufriendo el Mediterráneo, especialmente – pero no sólo – en su flanco sur. En efecto:

– Siguen prevaleciendo algunos conflictos históricos fundamentales, algunos de los cuales tienen valor de verdadero escándalo geopolítico y humano, sin que se les contemple una solución justa: el conflicto israelo-palestino, el Sáhara Occidental…

– También varios esquemas de transición permanecen abiertos (Libia, Siria, sin olvidar, más en el este de la región, Yemen) mientras que los esquemas autoritarios se imponen todavía, y las demandas populares y las voces libres son desatendidas e incluso reprimidas (periodistas y ciudadanos encarcelados, medios de comunicación confiscados, fuerzas extremistas que actúan, …);

– Las cuestiones migratorias siguen siendo fundamentales. A pesar de los llamamientos reiterados de la sociedad civil, la Unión Europea no tiene políticas coherentes (estructuras y políticas de acogida, derechos humanos…) ante un fenómeno creciente ante el que tiene responsabilidades.

– La decadencia generalizada de la democracia en la UE está comprometida, afectando a su vez a los países del este y del sur del Mediterráneo. Formas de “demopatía” cada vez más evidentes provocan fenómenos de populismo y autoritarismo con retroceso de los derechos humanos y del derecho a la instrucción, atentados contra la igualdad de género, contra la información libre…;

–  La situación socioeconómica media de los habitantes del espacio mediterráneo sigue también experimentando una degradación alarmante con desigualdades crecientes.

– Los habitantes del Mediterráneo han pagado un precio muy alto por la pandemia de Covid-19: contaminaciones y muertes, hospitalizaciones, problemas de vacunación…;

– Las «cuestiones de género» también siguen prevaleciendo, tanto en el norte como en el este y en el sur del Mediterráneo. La violencia contra la mujer y los abusos contra los menores y las personas vulnerables (tanto nacionales como migrantes) demuestran también que aún queda mucho por hacer para consolidar un estado de derecho sólido.

– Estas mismas situaciones van acompañadas de una inversión siempre tan amplia y evidente de las evoluciones regionales caóticas por parte de numerosos países interesados en la consolidación de sus propios intereses más que de los países y/o ciudadanos en nombre de los cuales dicen actuar: Estados Unidos, Rusia, Turquía, Qatar, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita, e incluso Irán.

– Igualmente problemática es la fragmentación siempre activa del campo político y/o sociopolítico sur-mediterráneo, como lo demuestra el activismo siempre tan intenso de grupos paraestatales radicales: Hezbolá libanés, formaciones paraestatales kurdas, formaciones radicales activas en territorio sirio o incluso libio, formaciones terroristas afiliadas a al Qaeda o a la Organización del Estado Islámico;

– El cambio climático sigue siendo a menudo olvidado: sus efectos sobre la región y sus poblaciones (crisis alimentaria, sequía, desplazados y/o refugiados ecológicos…) parecen a menudo relegados al olvido o reducidos.

El Consejo Consultivo de la Fundación ACM también reconoce algunos avances prometedores que se han producido en los últimos años. Se trata de avances democráticos que han marcado el camino político de Túnez, mientras que prevalecían – y siguen prevaleciendo – enormes dificultades y desafíos en los planos económico y social. Asimismo, Libia, cuya postura sigue siendo extremadamente frágil, sin embargo no conoce, gracias a un proceso llevado a cabo bajo los auspicios de las Naciones Unidas, evoluciones importantes y potencialmente prometedoras, aunque el camino hacia la estabilidad sigue siendo incierto en esta etapa. Sin olvidar el regreso de Grecia y Turquía a la mesa de negociaciones para resolver las diferencias relativas en las fronteras marítimas. También se están realizando esfuerzos diplomáticos para restablecer el diálogo y Egipto para reparar las relaciones tensas por el derrocamiento del presidente Mursi por un golpe militar.

Así, afirmar que la situación actual es grave es un eufemismo. El Consejo Consultivo de la Fundación ACM lanza de nuevo un grito de alarma y hace un llamamiento a un espíritu de responsabilidad, dignidad y movilización de alto nivel por lo que se refiere a la acción en los ámbitos prioritarios del espacio sur-mediterráneo. Es el momento de la resistencia ciudadana.

La Fundación ACM sigue convencida de que los medios para actuar en el espacio sur del Mediterráneo son múltiples, pero que también es necesario demostrar coherencia y eficacia. Por lo tanto, pide que se apliquen los siguientes puntos:

– Que las instancias fuertes de una legitimidad a toda prueba Las Naciones Unidas, a la cabeza, siguen comprometiéndose en las evoluciones de la región, problemas como conflictos;

– Que las instancias dependientes de la ONU y/o que actúan con ella con fines socioeconómicos y/o humanitarios también sean ayudadas y reforzadas en sus acciones: ACNUR, PNUD, pero también Cruz Roja, UNRWA, Médicos sin Fronteras, O.N.G. Humanitarios que ejercen en los diversos países de la región o en el mar Mediterráneo…

– Que la Unión Europea, en particular, duplique por fin su enorme inversión financiera en el Mediterráneo con un papel político fuerte, y que siga haciendo valer los principios relativos al estado de derecho, pero siendo fuerza de propuesta y de acción en lugar de dar lecciones;

– Que la Unión Europea se esfuerce, en la medida de lo posible, por alcanzar y/o limitar las contradicciones de algunos de sus Estados miembros, cuyas estrategias desplegadas en el espacio sur mediterráneo reflejan objetivos nacionales e interesados más que colectivos y altruistas;

– Que la Unión Europea se encargue de clarificar los principios de funcionamiento del mecanismo euromediterráneo en vigor (Unión para el Mediterráneo) en lo que se refiere al conjunto de estos elementos. Podría así aumentar sus medios de acción reforzando al mismo tiempo las perspectivas socioeconómicas mediterráneas;

– Que la Unión Europea tenga más en cuenta las iniciativas útiles para el bienestar en el Mediterráneo, como complemento de sus propias iniciativas. Éstas existen y son diversas, demasiado a menudo eclipsadas por las acciones de otros actores, mientras que se podría desear que la UE las valorizara y las apoyara en un espíritu de cooperación, sin ostracismo. La Unión Europea podría así dedicarse a apoyar y valorizar las iniciativas de cooperación desarrolladas al margen de sus propias acciones, tanto a nivel interestatal (como el 5+5, Diálogo Mediterráneo de la OTAN, Diálogo Mediterráneo de la OSCE, CIHEAM, RAMOGE, etc.), como bilateral (delimitación de las zonas de responsabilidad marítima, zonas de pesca, sectores de formación, del transporte marítimo, etc.) o subestatal (universidades, asociaciones, regiones, ciudades, etc.) ;

– Que la Unión Europea se muestre a la altura de sus principios y convicciones y, por fin, muestre una actitud coherente, humana, humanitaria y pragmática a la hora de abordar las cuestiones migratorias y las misiones legítimas expresadas por numerosas mujeres, de niños, jóvenes y menores para beneficiarse de un futuro mejor;

– Que las alternativas a la corriente de los acontecimientos sean pensados y concebidos de manera más eficaz, que sea en relación con la exploración de energías fósiles renovables, de una mayor digitalización de la economía, de la creación y distribución de vacunas a mayor escala y de manera más eficaz, e incluso el mejoramiento de las políticas de desarrollo de una manera que satisfaga las necesidades de todos los ciudadanos y ciudadanas del Mediterráneo. El reconocimiento de las vacunas anti-Covid como «bien público» sería un avance útil.

El Consejo Consultivo de la Fundación ACM también llama a la Asamblea Parlamentaria del Mediterráneo (APM) y MedCités, dos de sus socios institucionales mediterráneos, a proseguir sus acciones e iniciativas en favor del diálogo y la colaboración con los ciudadanos y miembros de la sociedad civil mediterránea, como pilares del poder democrático y de la soberanía popular.

Por último, el Consejo Consultivo ha iniciado su trabajo de colaboración en la organización del IX Encuentro de la FACM que tendrá lugar en Valencia/España en noviembre de 2021, durante la cual se establecerá un balance ciudadano de las “primaveras mediterráneas”.

El Consejo Consultivo de la Fundación ACM seguirá desplegando sus esfuerzos y poniendo sus medios al servicio de ideas y proyectos que permitan pensar en un futuro más sereno, en paz, justicia, libertad y progreso. Sin embargo, esas acciones serán inútiles si no se inscriben en el marco de una visión colectiva decidida a hacer avanzar los acontecimientos en la dirección correcta. Por lo tanto, la Fundación ACM se mantendrá activa y en estrecho contacto con el conjunto de sus socios y organizaciones que comparten una visión similar a la suya: que la Mare Nostrum siga siendo Mater Nostra.

Valencia/España, 13 de mayo de 2021.